Creo que todos nos hemos encontrado en la siguiente tesitura; terminas de escribir un email y tienes que despedirte. ¿Qué pones? Yo, en mi afán de investigación he ideado una sencilla tabla asociativa que establece la despedida adecuada en función del grado del lazo que te una a esa persona. Para familiares “Un beso”, para amigos “Un abrazo”, para enemigos un “Arde en el infierno”, para animales una onomatopeya en función de su condición, para la nobleza lo mismo que los animales. Para el resto de la humanidad existe la convención de colocar “Un saludo”. Craso error. En el teclado Qwerty que los españoles utilizamos, la U y la I están demasiado cerca, con lo que os puede pasar lo que le pasó a un amigo mío, que no soy yo.

Estaba el tipo en cuestión escribiendo un email a la tía más maciza de su empresa, a la cual llevaba trabajándose varias semanas. Le proponía una cena de negocios y negociar la no negación de la práctica de la cópula vespertina libre de compromiso. Llegó al punto crucial de la despedida y sus rechonchos dedos dirigidos por un subconsciente traidor turbado por la prisa, le hicieron escribir lo siguiente:

… y sin más preámbulos es mi intención emplazarla a las 20 horas en el restaurante xxxx para discutir el informe xxxx.

Fdo: Juan Antonio.Un salido.

En estos momentos en los que el dedos es más rápido que la vista, pulsó el botón enviar mientras contemplaba cómo sus planes de fornicación, su vida social, y su dignidad viajaban por el cable ethernet dirección el ridículo más absoluto.