Aprendiz de todo, ¡Maestro!, de nada.
27 Sep
Hubo una época en la que sufrí de varios trastornos mentales debido al estrés provocado por mi trabajo de catador de venenos. El primero de esos trastornos fue una creciente megalomanía, que hacía crecer mi ego de forma descomunal. Me planteé el suicicio, pero me hubiesen acusado de magnicidio y hubiese perdido mi trabajo.
Una vez lo superé me sobrevino un trastorno de personalidad múltiple llegando a las ciento cincuenta personalidades. En esa época acudí a muchas fiestas pues invitaban a mis personalidades más influyentes, pero la situación era insostenible y de nuevo me planteé un suicidio. Según fuentes cercanas al hipotálamo, las personalidades sometieron el suicidio a votación y ganó el “no” para disgusto de una personalidad que era líder de una secta judeo-satánica que deseaba un suicidio en masa. Trató de convencer al resto de personalidades de los beneficios del suicidio para la salud, pero el soborno de una personalidad corrupta por parte de la que creía ser Napoleón frustró sus planes.
Caí en una profunda depresión cuando superé este trastorno porque echaba de menos a todas mis personalidades, Así que me eché una amiga invisible. La cosa fue a más y empezamos a salir, pero por miedo a un embarazo psicológico tuve que fastidiarme y conformarme con algunas pajas mentales. La falta de sexo me volvió muy paranoico y las voces de mi cabeza se burlaban de mí continuamente. Al final me dejó porque se había inventado un amigo real y ya no me necesitaba. Dejé el trabajo de catador de venenos y me ofrecieron una plaza de funcionario que tuve que rechazar por mi agorafobia. Pensé en meterme a monje de clausura, pero mi claustrofobia no me permitía entrar en el interior del convento (al claustro). Al finál trabajé de imán de la mezquita de Córdoba gracias a mi trastorno bipolar. Cuando cumplí veintiséis años tuve doble triscadecafobia.
Al final la palmé por un constipado que se me complicó con el atropello de un autobús que no pude esquivar por mi decidofobia. Una vez en el cielo cogí Teofobia y Satanofobia por lo que me reencarné en lo que soy ahora, una persona aparentemente normal que está como una puta chota.
5 Responses for "Personalidades influyentes"
Me ha encantado la introdución. es genial me recuerda a algo de león felipe u algun contemporaneo suyo. Interesante repaso a los distintos tipos de fobias.
Hola, amigo. Sigo vivo. Fido Dido. ¿Ignatius no era canario? Éste sí que me da a mí mucho miedo. Un saludo, muyayo.
Te faltó la dodecafobia, que es lo que tuvo Schönberg después de años y años trabajando con más notas de las recomendadas por las autoridades sanitarias.
he llegado al blog de rebote y la verdad esq me a gustado mucho este “articulo”, enhorabuena!
Estoy ufano por el comentario de uF4No. Gracias
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