Pasado un tiempo, los calcetines tienden a divorciarse. Es una realidad que a muchos nos cuesta asumir. Será la pérdida de suavidad, el olor, los tomates, el caviar (bolitas negras que salen entre los dedos de los pies), u otras razones que pasaré a enumerar. En definitiva, los calcetines acaban viviendo en una especie de bola-comuna de solteros en el armario de la ropa de plancha mientras la pareja “anda” con Dios sabe quién. Y es que un calcetín sin su pareja no es nadie. Con mucha suerte acaba con dos botones en la punta haciendo de marioneta. ¡Qué desfachatez!.

La causa principal de estos divorcios suele ser la gran similitud  entre calcetines monocromáticos que la sociedad ha instaurado. Los calcetines oscuros para vestir y calcetines blancos con dos lineas paralelas en lo alto para hacer deporte. Luego te encuentras con calcetines distintos en la clásica postura de apareamiento que adoptan los calcetines dentro de los cajones y tu madre se lleva las manos a la cabeza mientras agranda la comuna de calcetines solteros que hay en el armario de la ropa de plancha.

La solución que propongo es comprar calcetines de muchos colores distintos, porque son muy alegres, divertidos y fáciles de distinguir.  Así, cuando se pierda un calcetín  será por una razón de peso, como esos admirables calcetines han decidido acabar con su amargura existencial dejándose caer del hilo de tender. Ahora que lo pienso, puede que muchos de los calcetines solitarios que acumulamos sean calcetines suicidas que ninguna vecina reclamó. Voy a bajar con la bola de calcetines a ver si la vecina del primero tiene alguna pareja.

ACTUALIZACIÓN: Me ha comentado la vecina que lo que pasa en realidad es que las lavadoras se alimentan de calcetines. De hecho es una conspiración que tenemos delante de nuestros ojos y no queremos ver. Las lavadoras se alimentan de un componente fundamental de los calcetines, la CAL (de CAL-cetín). Por esto el 98% de los fabricantes de lavadoras nos recomiendan usar CALgón o algún producto que empieza por cal, para que la lavadora no se indigeste y se ponga blanco el artilugio ese que parece un arma de tortuga ninja. El sufijo cetín viene de su madre la calceta, que fue inventada en Zeneta, pero como calceneta quedaba muy largo…