3acv15.jpgEl otro día vi un post muy interesante en el blog de Pol sobre la jindama que nos provoca a los humanos aquello que se nos parece, mostrando un valle inexplicable en el que se incluían muñecas de porcelana, payasos, tunos y muertos. Según este afamado científico, los replicantes de Blade Runner nos generaban ternura por la imposibilidad de distinguirlos de nosotros mismos.

En la línea de estos fenómenos, más propios de la ciencia ficción, vengo a hablaros del Efecto Eliza que no es ni más ni menos que la tendencia que tenemos a pensar inconscientemente que las computadoras tienen un comportamiento humano a pesar de saber conscientemente que no es así.

Imagínate que un día te encuentras con una robopiligui como la de la foto y te dice que te ama con voz de loquendo. Tu instinto te hará corresponderle con todo el amor que en tu dura adolescencia has guardado en la zona genital, mientras que la razón te dirá que eso no está bien. Normalmente ganará el instinto.

Este efecto se da también en los ordenadores personales cuando tenemos prisa y el ordenador decide ir todo lo lento que le permiten sus casi cuatro gigaherzios. Tu instinto te inducirá a que golpees e hardware con dureza a pesar de que en realidad el ordenador no sabe que tú tienes prisa… o sí… ¬¬.