Aprendiz de todo, ¡Maestro!, de nada.
2 Jan
Hay determinados elementos lingüísticos de nuestra vida cotidiana que nos crean falsas esperanzas. Sobre todo suelen ser palabros siniestros, aberraciones siamesas que no tienen otro objetivo que engañarnos y jugar con nuestras ilusiones. Ni un matasuegras es un arma definitiva contra la madre de tu cónyuge, ni el atascaburras sirve para frenar a ninguna hembra de asno enfurecida, ni un pelagatos se dedica profesionalmente al noble arte de mondar felinos, ni un testaferro tiene la cabeza hecha de ningún metal, ni un cantamañanas podría participar en la versión matutina de operación triunfo. Lamento desilusionaros al decir que ni un tragaldabas ni un mascachapas se parecen en nada a un fakir especializado en portones o tapones metálicos. ¡Quitáos todas estas ideas de la cabeza!
Os tranquilizará saber que el cotillón no se mete en vuestra vida privada, que un cajón no tiene por qué ser más grande que una caja, y que el corazón no es una gran coraza por mucho queramos que así sea. Claro que estas palabras no son compuestas y no sé muy bien lo que hacen en esta entrada.
En esto, como en todo, hay excepciones. A un lameculos le suele oler el aliento a mierda.
Con un par de ejemplos de verdades a medias me despido después de una Nochevieja recién estrenada y una Nochebuena no tan buena. Pot último un consejo: no dejéis que un pintamonas os retrate como si fueseis simios y os estropee el año entrante.
1 Dec
Todo el que me conoce lo suficiente es consciente de mis despistes. Puede que sea algo genético, pues mi inmediato antecesor ha tenido a bien alguna vez divertir a los transeuntes de la Gran Vía de Murcia desfilando pertrechado con el casco de la moto.
Pero hoy no voy a hablar de mi ni de nadie de mi familia, a pesar de que mi foto bien podría estar junto a la palabra despiste en el diccionario. Os voy a contar la historia de un amigo mío (que no soy yo) que tuvo un despiste muy gracioso. En uno de los muchos recreos del instituto, percatéme de que por la parte del pantalón donde se junta con el zapato de dicho amigo asomaba un trozo de tela blanco. La curiosidad pudo con él y comenzó a tirar del trozo de tela mientras nosotros mirábamos estupefactos. El trozo de tela fue aumentando de tamaño hasta que se convirtió en unos hermosos ondeantes calzoncillos abanderado. Avergonzado por nuestras disimuladas carcajadas y nuestros dedos señalándole tímidamente, nos explicó que el día anterior al ponerse el pijama, se desnudó por la vía rápida, con un único gesto que eliminaba de su tren inferior todo atisbo de resto textil, quedando su ropa interior en el interior agazapada hasta entonces preparando su aparición estelar y esperando los aplausos de nosotros, su público. Los calzoncillos fueron escondidos en el bolsillo del pantalón satisfechos de haber conocido algo de mundo libres de sus tres inseparables compañeros genitales.
3 Jul
Siempre me han hecho gracia las palabras mal dichas. Son como un acto de rebeldía reivindicando la forma más cómoda de decir una palabra dificil. Podría ponerme a hablar de la complejidad fonética de las palabras, pero entonces yo me llamaría Pol, me quedarían dieciocho densos párrafos para terminar el post y vosotros, lectores, seríais una panda de culturetas de pacotilla. Pero estáis aquí porque os gustan las cochinadas y os estáis preguntando… ¿Qué pasa con la palabra zerullo? Tenéis razón, es otra palabra que suena más graciosa cuando está mal dicha, pero en ese tema no voy a profundizar porque ya lo hice en su momento.
El maestro en la distorsión de vocablos es mi señor padre, al que me gustaría felicitar desde aquí porque es su cumpleaños dentro de 55 minutos. Mi progenitor es todo un genio en este arte, Mi hermano y yo hemos sido testigos de cómo llamaba “Pikacho” al pokémon amarillo, y cómo nos mandaba comernos los “Friskos”, los cereales del tigre. Mi madre, en cambio utiliza la pansemia pidiendo que le acerque “el ése de ahí”.
Voy a acabar con una reflexión que me ha venido por la imagen mental de una vieja ofreciéndome cocretas. Las señoras mayores que van a misa… huelen así porque la iglesia huele así, o la iglesia huele así porque las señoras mayores van a ella. Ahí dejo eso.
1 Jul
Tengo una manía que a muchos le puede parecer repugnante. Desde que estoy en proceso de elongación capilar, la caida de mi cabello es igual de frecuente, pero mucho más llamativa. De repente veo un pelo en mi mesa y me habla, me lo pide por favor, me lo suplica, me dice… RÍZAME!!!
Yo tengo el pelo ondulado, es decir, ni liso ni rizado. Y a mi no me gustan las medias tintas, son muy indigestas, por lo que ante la imposibilidad de estirar mi pelo hasta que quede rígido, lo deslizo entre mis uñas para que tome la forma de un rabo de gorrino. El problema de este proceso es la similitud que esta metamorfosis le confiere a un vello púbico, razón por la cual la gente pone cara de asco cuando les demuestro mi pericia en el arte del rizado manual.
El proceso es muy sencillo. Es el mismo que usan las señoras que envuelven regalos para rizar los lazos con tijeras. Algún día os pondré una foto de alguno de mis mejores muellecitos (como me gusta llamarlos).
24 Apr
Hoy vengo a hablar sobre una injusticia social que hasta hoy había quedado sin denunciar debido al lobby que ejercen compañías como Whiskas, Purina catchow y Piensos “Luegoexisto”; presididas todas ellas por los aristogatos (de cuyas fechorías podríamos hablar largo y tendido santificando a más de un alcalde corrupto).
Como ya sabréis, cuenta la leyenda que el gato es el animal más limpio de los que pueblan la faz de la tierra únicamente superado por una paloma entrenada por Pavlov que se duchaba tres veces al día y la esponja jabonosa de los mares del sudeste asiático. Esto es un mito que he tratado de echar por tierra mediante el estudio e imitación del comportamiento de estos felinos en lo que a higiene se refiere.
Los primeros pasos los di observando que el gato común realizaba su limpieza matutina lamiendo su pata delantera y restregándosela por cara y bigotes. Decidí proceder de la misma manera y lavar mi cara, bigotes y todas las partes de mi cuerpo con la saliva que segrego. Inventé diversos métidos de lavado que no pasaré a relatar para no herir la sensibilidad de las personas que pudiesen leer esto, sólo decir que hay una sensación muy placentera al escupir en vertical y dejar que tus propios fluidos goteen en tu cara. Esto me generó cierto rechazo social cuando realizaba tan higiénica actividad en lugares públicos. La pestilencia de mi ser contribuyó al menoscabo de mis amistades, en especial los días que en la comida incluía ajo y cebolla.
No contento con esto, percatéme yo de la fobia que sienten los gatos hacia el contacto con el agua. En mi afán de investigación decidí no entrar en contacto con el líquido elemento durante una temporada. Además de contraer diversas infecciones en la lengua, se generó a mi alrededor una costra hedionda cuya única utilidad era protegerme del frío y de las burlas de la comunidad científica. En este momento ya era un engendro dificilmente distinguible de Efialtes o quasimodo.
Por último, constaté que en el apoteosis de la higiene, los gatos defecan en un recinto de tierra y posteriormente entierran la prueba del delito como buenamente pueden. Una vez más, esta vez más por urgencia que por mimetismo con el felino doméstico, procedí a depositar una hez en el recinto con tierra más cercano. Para asombro de mi desconocimiento, el recinto era frecuentado por humanos de muy corta edad con utensilios de excavación de plástico como un cubo y una pala. Uno de estos niños, con más hambre que ganas de excavar, dio con el mojón que yo acababa de depositar y decidió comprobar sus propiedades de consistencia, turgencia y sabor, llevándoselo a la boca. Este hecho sobresaltó a la madre que alternaba los comentarios de los últimos chismes del barrio con la vigilancia del coprófago de su hijo. Corriendo como una posesa, arrebató la merienda de manos de su hijo y procedió a perseguirme bolso en mano y grito en boca. No tardó en alcanzarme, pues yo aún tenía los pantalones en los tobillos y sosiego post-parto. Fui víctima de un linchamiento en toda regla por parte de una horda de madres enfurecidas que se sumaron al atropello. La cosa no pasó a mayores gracias a mi coraza de roña que me permitió salir arrastrándome cual gasterópodo de la marabunta que se peleaba por propinarme un castigo ejemplar.
Cuando recobré la consciencia, yacía en una cama del hospital mientras una simpática enfermera entrada en carnes me limpiaba el cuerpo desnudo con la parte rugosa de una esponja que había forrado con papel de lija para ahorrar frotaciones. Así volví, sin yo desearlo, a mi estado original y concluí que los gatos no sólo distan mucho de ser un animal limpio, sino que han sobrevivido como especie gracias a su faceta cómica como se puede ver en el siguiente vídeo:
12 Nov
Hoy en día los mayores fogonazos de creatividad nos los ofrece la publicidad. En breves debería empezar a considerarse como un arte.
Os vengo a hablar de un problema que muchos tenemos y nos da vergüenza reconocer. Al fin los señores de Durex nos dan una solución.
Esta foto es de cuando hice el casting de carros de fuego.
Tuvieron que hacer un baño especial para mi
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Esta es la hermana del presentador ese de operación triunfo Carlos Lozano.
Si tú también padeces de lo que en medicina se conoce como un macro-pene deja un comentario para que todos lo sepan.
5 Nov
Siempre me he jactado de llevarme bien con toda clase de artilugios tecnológicos y aparatejos varios, pero hay uno con el que no puedo. Genera tal ira y desasosiego en mi persona que me saca de mis casillas casi tanto como las personas calvas, agresivas y con cara de nazi. Son … ¡LAS IMPRESORAS!
En serio ¿Qué les pasa? ¿Por qué no funcionan como el resto de periféricos de un ordenador? Cuando no son los drivers, es el papel que se atasca o que la cola de impresión empieza a merendar memoria. Pero me da a mi que toda la culpa es del papel.
Así pues, en mi incansable lucha por los derechos de los geeks propongo hacer boikot al papel, y para que no nos tachen de ecologistas, propongo quemar todo el papel del mundo en una super hoguera que las de farenheit 451 se quedan en barbacoa a su lao. Propongo indultar el papel de fumar, el papel higiénico, el papel albal (aunque no sea papel papel), y el papel que juega en nuestras vidas el saber que nunca más se atascará una impresora.
24 Sep
Van dos tios por la calle y de repente uno se tropieza.
- Eh. Tio, que ta pasao?
- Me tropezao con algo, tio. A ver que es esto? Que es esa cosa cuadrada?
- Buahh. Creo que es eso que llaman libro. A ver, que pone… La Biblia.
- Y eso se fuma??
- No pazguato, se lee y cuenta cosas.
- Coño, pues leelo y me cuentas.
Al mes se vuelven a juntar…
- Oye, que contaba el chisme aquel con el que tropece?
- Pues cuenta varias historias, te cuento una, resulta que hace mucho tiempo habia un tio que era arquitecto.
- Y?
- Pues, el y los colegas se escaparon de un sitio llamado egipto, pq el jefe no les subia el sueldo.
- Coño!
- Y como no habian acabado el trabajo, el jefe les persiguio con los seguratas de la empresa. Entonces, el Moises y los colegas se encontraron con un mar. Y como venia el jefe por detras, pos contruyeron un puente a toda leche y lograron atravesar el mar. Luego llamo a los dinamiteros y volaron el puente pa que el jefe no pasase.
- Eh tio!! yo eso no me lo creo.
- Pos anda, que si te lo cuento tal y como viene en el libro!!
Dedicado al sentido del humor de Ángel ![]()
7 Jun
Mi primo Raúl me ha hecho un poema. Es un as en esto de la rima, así que os pido que lo leáis y os echéis unas risas.
Os dejo con …EL POETA DE ZENETA!!!
18 May
“El heavy metal exige esas voces”