Aprendiz de todo, ¡Maestro!, de nada.
10 Sep
Esta noche ha sucedido algo misterioso; algo que rara vez sucede en Murcia. Ha llovido. En el resto del universo conocido, la lluvia es un fenómeno (como yo) que consiste en la precipitación del líquido elemento, también conocido como agua, sobre las personas y coches de la ciudad. Aquí el agua va acompañada de una sustancia marrón que impregna todo lo que toca de un color que evoca las consecuencias de la ingesta de laxante, mientras oyes a la gente comentar “Ha llovido barro” y yo les digo “No, señora. Eso es mierda” porque todo el mundo cuando ve su coche dice “Joder, para un día que llueve se me llena el coche de mierda”. Luego es mierda.

Era divertido ver cómo la práctica totalidad de los coches que duermen a la intemperie dibujaban una divertida escena monocromática en la que se podía distinguir claramente cómo los conductores araban la tierra de los cristales de sus vehículos para permitir la visión a través de ellos.Me han comentado que el chico encargado de poner las divertidas frases en los coches como: “Lávalo guarro” o “Ojalá mi novia fuese tan guarra”, ha sufrido una subluxación del segundo metacarpiano de su mano buena cuando iba por el vigésimosegundo coche y una rotura del resto cuando el propietario del vehículo del vigésimotercero lo vio escribiendo en su coche. Nadie aprecia la labor social que desempeña este sujeto, sin la cual no nos acordaríamos de lavar nuestro coche. Sin embargo para nadie querría el trabajo de este hombre, tan menospreciado, tan mal pagado y únicamente superado en lo que a odio se refiere al tipo de la O.R.A. Estoy pensando que igual no es que haya habido una tormenta de mierda, sino que, a lo mejor, el hombre se ha puesto malo y la gente ha dejado de lavar el coche.
Cuán misterioso es todo.