Aprendiz de todo, ¡Maestro!, de nada.
23 Nov
Madrugas con esfuerzo para una mañana sin pena ni gloria. Aunque dé pena saber que mala hierba nunca muere, y no solo eso, sino que se arranca un pedazo y lo regala para todos sus amigos para vanagloriarse.
Madrugas de nuevo por la tarde para ir a por provisiones provisionales para visitar el sur y el cielo decide que no es un buen momento para hacer nada al aire libre. Contrariado, paseas a tu amigo y te dirijes al cuartel de artillería a ver cine, pero resulta que hoy tocaban los Beatles, pero solo eran dos y el público estaba muy difuso, tanto que apenas se distinguía un aplauso o dos al terminar sus canciones. Subes arriba y en el piso de abajo el techo se cae haciendo ruido, quizá el bajo estaba muy fuerte y el techo no soportó las vibraciones, o quizá tan solo es su forma de aplaudir. Te das cuenta de que han decidido que es un día musical y no de cine. Te ves en un viaje a lo largo de tu vida con nanas, villancicos, canciones de amor a capella, desamor, marchas nupciales, lunas de miel en Thaití, ritmos cubanos en el Congo, Rachmaninoff tocando All by my self y Música barroca con la melodía de We can work it out (Los Beattles te persiguen(con lo gordos que me caen)). Termina el viaje y llegan las rusas con sus romanzas la voz es tan aguda y el idioma tan desconocido que te inventas el significado, porque a veces es mejor pensar que una rusa se transfigura y te dice que no has perdido el resplandor. Y resplandeciente me voy al sur.
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